Reto Naturalista 2026 – Playa del Carmen
El Reto Naturalista de Primavera 2026 (City Nature Challenge 2026) fue un evento que duró del 24 de abril al 10 de mayo de 2026, en dos etapas: la primera etapa, de creación de observaciones, duró del 24 al 27 de abril, y tuvimos más de 100 personas activas durante ese fin de semana, ¡registrando 903 especies! La segunda etapa sucedió tras la computadora: del 28 de abril al 10 de mayo, más de 200 personas colaboraron para identificar muchas de las especies que observamos en los primeros cuatro días del reto. Los detalles completos del reto se pueden consultar aquí: https://www.inaturalist.org/projects/reto-naturalista-primavera-2026-playa-del-carmen-q-roo-mexico.
Sin embargo, el logro colectivo es aún mayor. Participaron más de 700 ciudades este año con más de 106,000 observadores, ¡y logramos registrar al menos 76,400 especies! Las estadísticas completas están disponibles en la página oficial del CNC, https://www.citynaturechallenge.org/2026-final-results. Los números son increíbles y nos recuerdan lo importante que es la ciencia ciudadana para entender nuestro mundo, documentarlo, protegerlo y disfrutarlo.
Logros colectivos
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Constancias de participación
Si participaste con nosotros durante el reto (tu nombre aparece en la lista de observadores del proyecto de Playa del Carmen), puedes descargar tu constancia de participación usando el siguiente formulario. Solo escribe tu nombre de usuario de Naturalista y podrás descargar tu constancia.
Descarga tu constancia de participación aquí
El diseño de la constancia
El diseño original de la constancia, cortesía de Amy Jaecker Jones, del Museo de Historia Natural del Condado de Los Ángeles, muestra la silueta de una ciudad, con algunas aves volando sobre los edificios y una arboleda espesa detrás. Es un diseño bonito y simple, y además nos lo entregaron en Canva para que pudiéramos editarlo y adaptarlo para nuestros participantes locales.
Analizando la constancia, sin embargo, decidí que sería mejor utilizar una versión más adaptada a nuestra región, utilizando términos locales (constancia en lugar de certificado, por ejemplo) y ejemplos de la naturaleza y arquitectura de nuestra región en lugar de una silueta que para muchos podría parecer genérica, pues no nos resulta familiar.
En Playa del Carmen no tenemos rascacielos ni edificios imponentes con cúpulas, torres y campanarios; tampoco hay puentes, pues no tenemos agua superficial y, aunque vemos patos de cuando en cuando, tampoco son las aves más representativas. Finalmente, los árboles tampoco son gigantes y casi no tenemos coníferas, así que consideré pertinente rediseñar la ilustración inferior desde cero. Además, quería que las constancias reflejaran el esfuerzo de cada participante, por modesto que este fuera, para representar que cada contribución suma y vale. Este fue el resultado (usando mis datos como ejemplo):
El diseño incorpora los logotipos de los organizadores locales, Cenotes Urbanos (por ocho años consecutivos) y Biopostales (por primera vez este año), aunque mantiene los colores oficiales y los logotipos de los organizadores globales.
El nombre de la persona a la que se le otorga la constancia de participación fue tomado directamente de Naturalista, para facilitar la creación de los 106 certificados. En los casos en los que los participantes no tienen un nombre público definido, se utilizó su nombre de usuario de iNaturalist.
La ilustración
Este fue el punto más complejo de la constancia. Como Playa del Carmen no tiene una silueta de horizonte (skyline), decidí que un corte transversal reflejaría mejor la realidad de nuestra región. En la parte inferior podemos ver el karst yucateco (piedra caliza altamente soluble), atravesado por el gran acuífero maya, que desemboca en el mar Caribe, donde también se encuentra el Sistema Arrecifal Mesoamericano frente a nuestras playas.
Inmediatamente en la línea de costa podemos observar un muelle con un ferry, medio de transporte que conecta Playa del Carmen con San Miguel de Cozumel. Una palmera de coco (especie introducida) decora la playa como única vegetación de la zona. Detrás se encuentran representados el Portal Maya, escultura icónica del Parque Fundadores, y el faro de la calle 10.
Un poco más atrás podemos ver el antiguo centro de la ciudad, ahora cubierto completamente de edificios departamentales, centros comerciales y grandes hoteles, donde antiguamente se asentaba el pueblo pesquero. Después viene la carretera Federal 307 con su viaducto elevado, que evita algunos de los cruces con las avenidas principales de la ciudad, y detrás se extiende aún más la mancha urbana, aunque con edificios más pequeños y muchos desarrollos residenciales y plazas comerciales.
Poco antes de llegar a la selva, otro gran viaducto corta nuestra ciudad: el mal afamado Tramo 5 del Tren «Maya», con sus pilotes perforando el acuífero, sin saber si realmente están soportando la estructura o si hay otras cavernas inundadas más abajo de donde terminan. El desarrollo residencial continúa después de las vías del tren, como, por ejemplo, en las zonas de Villas del Sol, hasta dar paso a la selva, con una ceiba sagrada en el centro de la zona aún no perturbada.
Aves y murciélagos sobrevuelan la imagen, mientras que los peces habitan todos los espacios subacuáticos, desde la zona marina hasta los cenotes y ríos subterráneos de agua dulce, incluyendo las zonas anquihalinas y las transiciones haloclinas y termoclinas (representadas por el gradiente de tonos de azul en el agua).
Esto es Playa del Carmen: una tierra en constante cambio y evolución. Una tierra donde aún podemos hacer la diferencia documentando y protegiendo nuestra biodiversidad. Una tierra donde megaproyectos han pasado y dejado su huella, y aún pese a ellos, la naturaleza sigue intentando mantenerse en pie.
En Cenotes Urbanos usamos mucho la frase de Roberto Rojo: «El Caribe comienza en las cuevas». Espero que mi ilustración logre reflejar como todo está conectado gracias al subsuelo y al acuífero. El agua dulce de nuestra península proviene de la filtración del agua de lluvia acidificada por la selva, ¡así que me atrevería a decir que el Caribe empieza en la selva! Aún si estás visitando nuestra ciudad únicamente para ver el Sistema Arrecifal Mesoamericano, es importante que sepas que la claridad del mar Caribe frente a nuestras costas se debe al agua dulce que proviene de tierra adentro. Cuidémoslo. Como también decimos en Cenotes Urbanos: «Sin cenotes no hay paraíso».
Ya para finalizar, te dejo algunas de las imágenes que logré capturar durante esos cuatro días:












¡Nos vemos en el siguiente reto (o antes, si te unes a una expedición)!
Mike